El intento de asesinato de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner no solo provocó un terremoto político y social sino que volvió a poner en foco un aspecto en general descuidado en la Argentina: la seguridad de los funcionarios de mayor rango.
En las últimas horas y con los cuestionamientos al ministro Aníbal Fernández a cuestas, desde el gobierno nacional aseguraron que no realizarán cambios en el esquema de seguridad que existe para con el presidente Alberto Fernández y sus ministros.
Más allá de esto, reconocieron que buscarán “mejorar el cumplimiento de los protocolos que ya existen” ya que consideran que lo sucedido el viernes pasado “encendió las luces de advertencia”, por lo que se buscará “aprovechar la experiencia” de lo sucedido.
“El problema es que la seguridad no era una prioridad para muchos funcionarios. Nunca pasa nada hasta que pasa. Se les pidió a los ministros que retomen los protocolos de seguridad existentes”, revelaron fuentes del oficialismo a la agencia NA.