Recuperada por sus trabajadores luego de la crisis de 2001, la fábrica se convirtió en un centro cultural, con una sala de atención médica gratuita y escuela para jóvenes y adultos. Podrían desalojar IMPA, tras un fallo de la Corte del pasado 17 de septiembre.

IMPA

Ubicada en Querandíes 4290, la fábrica IMPA, productora de alumunio hasta que entró en quiebra en 1998, es un caso pionero en el movimiento de fábricas recuperadas tras la crisis de 2001. A partir de allí, los trabajadores de la planta se organizaron en la Cooperativa de Trabajo 22 de Mayo y convirtieron IMPA en un centro cultural, que cuenta con sala de atención médica gratuita y una escuela secundaria para jóvenes y adultos.

El 4 de diciembre de 2008, y a través de la ley 2.969, les otorgaron el predio de la fábrica en forma provisoria. Sin embargo, en 2009 un juez declaró inconstitucional esa expropiación. En 2010 la Cámara en lo Civil y Comercial lo ratificó al no encontrar en la expropiación una “utilidad pública” o de “bien común” porque había sido dispuesta en favor de un grupo de trabajadores en “particular”. y se sentenció: “Bajo la apariencia de un uso público, los bienes expropiados han de ser destinados a un mero uso privado”.

Al quedar firme aquel fallo el pasado 17 de septiembre, unas 130 familias “que encuentran allí su fuente de sustento serán desalojadas y serán clausurados el bachiller popular, el centro de salud y el centro cultural instalados en el predio por la cooperativa”, denunciaron ante DyN los trabajadores de la fábrica.

“De acá no nos vamos a mover. Hace años que venimos defendiendo este lugar y no nos vamos. Ahora le estamos pidiendo a la Legislatura que nos den la expropiación definitiva”, aseguraron.

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