Uruguay es el primer país de Sudamérica en despenalizar el aborto. La ley no legaliza el aborto, sino que prevé que no será punible la interrupción del embarazo hasta la semana 12 de gestación, y hasta la 14 por una violación o malformación.
Esta ley contempla además el riesgo grave sobre la vida de la mujer o del feto cuando tenga malformaciones incompatibles con la vida extrauterina, entonces no habrá límites para acceder a la interrupción del embarazo. Uruguay se transforma así en el primer país de Sudamérica que despenaliza el aborto siempre y cuando la mujer que lo solicita cumpla con un procedimiento establecido, que incluye la consulta a un equipo interdisciplinario para que le ofrezca alternativas, como la adopción, y la reflexión sobre su decisión durante los cinco días posteriores a la primera consulta.
La intención de las autoridades sanitarias es que las interrupciones de los embarazos se concreten en el propio domicilio de la mujer mediante el uso de los fármacos recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la realización de abortos seguros y efectivos. Esta la práctica domiciliaria se priorizará sobre la internación y los métodos quirúrgicos.
A pesar de que hasta ahora estuvo penado por la ley, en Uruguay cada año se realizan más de 30 mil abortos, en cifras oficiales y solo los registrados. De acuerdo a una encuesta difundida el pasado mes de septiembre, el 52 por ciento de los uruguayos está a favor de la despenalización del aborto, el 34 por ciento en contra y el 14 no tiene posición tomada o prefiere mantenerla en reserva.